Sonido de lo que no debió politizarse-Reseña
Confieso que jamás pensé inaugurar el blog de mi respaldo de Deviantart con un largometraje de este calibre e impacto. Imaginaba dicho debut hecho con una entrada explicando mis motivos para dejar la red social de artistas, republicando un journal de allí o en su defecto, reseñando otro producto. Sin embargo, tocó comentar la película protagonizada por Jim Caviezel, famoso por su rol como Jesús de Nazaret en La Pasión de Cristo.
Sonido de Libertad es una historia tan impactante y perturbadora como los hechos reales que la inspiran. Muy pocas cosas (no sabría qué, de hecho) pueden superar la turbiedad del tráfico sexual infantil, tema tabú del cual se sabe escalofriantemente poco. Las escenas donde retratan este crimen tan horrendo son fuertes e inquietantes, pese a no ser explícitas en el sentido de mostrar algo ilegal o contrario a la ética audiovisual. Sin embargo, la belleza del lenguaje cinematográfico es precisamente comunicar algo con elementos que dejen sin dudas a la imaginación. Aquí un par de ejemplos:
Primera secuencia:
- Imagen: Una sesión fotográfica con niños.
- Imagen: Al niño le desabrochan un botón de la camisa.
- Imagen: A la niña le pintan los labios.
- Imagen: Se cierra la puerta.
- Imagen: Una niña está sentada en la cama.
- Imagen: Un hombre borracho entra a la habitación.
- Imagen: El hombre cierra las cortinas.
- Imagen: Vemos a la niña llorando en la bañera.
No falta ser Sherlock Holmes o Hércules Poirot para captar el retrato de un abuso sexual infantil en ambos casos, aun si nunca hay frente a la cámara un niño en una pose sugerente, sin ropa o profanado por un enfermo. Dicha imagen se forma en la mente del espectador y eso genera un impacto rara vez superado por la pantalla. Tal es el poder del lenguaje cinematográfico. Sin embargo ¿a qué viene la clase?
Toda formación profesional tiene o debería poseer un ramo de ética. La comunicación audiovisual no es una excepción a ello, por lo cual los procesos de grabación y filmación no deben hacerse a costa de la integridad de sus participantes, exponiéndolos a potenciales daños físicos o psicológicos. Asimismo, tampoco debe irse contra la ley. Sonido de Libertad es un buen ejemplo de cómo abordar un tema sensible para denunciarlo sin ir contra lo previamente mencionado. No obstante, también existe un ejemplo de Cómo NO abordar este mismo tema:
Los defensores de este horror llamado Cuties suelen afirmar que su propósito es denunciar la sexualización infantil a la cual somete a sus pequeñas actrices, justificando así lo visto tanto en su tráiler como en el póster aquí expuesto, el cual Netflix cambió por otro ante las obvias y razonables críticas. Bajo tal lógica, un cura pedófilo podría satisfacer sus asquerosas fantasías, permitirse el ultraje de una actriz adulta en pantalla o asesinar a alguien de verdad en vez de simularlo. Total, basta con decir ¡Estamos criticando el asunto! ¡No se preocupen!. Hay un motivo por el cual series policiales como cualquier versión de CSI o La Ley y El Orden recurren a sofisticados efectos especiales para simular asesinatos o al empleo de escenas claves para sugerir un caso de abuso sexual infantil. De nuevo, los procesos de grabación y filmación no deben sacrificar la integridad de sus participantes, exponiéndolos a potenciales daños físicos o psicológicos ni tampoco debe irse contra la ley. Dicho esto, continuemos comentando Sound of Freedom.
Ya vimos cómo el largometraje de Angel Studios da una Master Class de cinematografía y ética audiovisual, quedando pendiente elogiar al elenco de actores, pues hasta el personaje más extra tuvo una notable interpretación, sin necesidad de grandes monólogos o momentos demasiado exagerados. Personalmente, el más carismático de todos es Vampiro, un ex lavador de dinero que trabajó para el cártel de Cali, quien tras conocer a una prostituta juvenil, se dedica al rescate de niños luego del milagroso fracaso de su intento de suicidio. El contraste entre él y el ortodoxo Tim Ballard junto a su amistad forjada en un fin en común, es algo digno de ver. Otro aspecto destacable es cómo la acción va directo al grano, sin escenas extensas ni cosas por el estilo. Después de todo, el propósito nunca fue hacer una película de acción o de suspenso. Es más, quizás la película es muy concisa en algunas partes, priorizando mucho su fin de retratar un hecho real, trayéndolo al ojo público.
Como puede observarse, Sonido de Libertad es un producto cinematográfico muy sólido, mas toca exponer lo que le dista de ser 100% perfecto, partiendo por recordarle al espectador más de lo requerido que los niños son abusados por pedófilos. Aunque no hay contenido explícito como se mencionó más arriba, el peso del asunto no demanda ser reiterado con tantas escenas, pues es lo suficientemente abrumador para desear llegar a los créditos lo más pronto posible. Aun entendiendo el bien cumplido fin de estas secuencias, sigo pensando que podrían haberse dejado una o dos escenas fuera de la cinta. Por fortuna, la pesadilla tiene un final feliz.
Hace dos párrafos más arriba señalé el carácter conciso de esta pieza audiovisual. Sin embargo, tal rasgo no se presenta en la toda la película, siendo un ejemplo lo mencionado en el párrafo posterior y previo a éste. Asimismo, cuando me enteré de la naturaleza absolutamente ficticia del acto final de la historia, no pude evitar cuestionarme la necesidad del mismo, el cual relata cómo Tim Ballard se adentra en una selva ocupada por una guerrilla para salvar a Rocío, quien no estaba entre los niños rescatados durante la operación en la isla, el arco previo al último. ¿Se buscaba cerrar la trama épicamente? ¿Resaltar el heroísmo del verdadero Tim Ballard o que sería capaz de matar a un pedófilo si la situación así lo demanda? Casi todo esto lo cumplía la mencionada misión en la isla, la cual también habría sido un gran clímax. Si el arco antagonizado por el intimidante Alacrán, interpretado por Gerardo Taracena, hubiese sido inspirado en un hecho real como los demás acontecimientos de Sound of Freedom, lo cual creía de hecho, no me lo cuestionaría porque en ese caso, no sería un relleno que extiende una historia ya poseedora de un buen punto de resolución. Aun así, sigue siendo un acto bien hecho, capaz de transmitir tensión, dinamismo y satisfacción cuando Tim cumple su misión exitosamente, mostrando más eficiencia que algunos superhéroes de hecho.
Mi último gran cuestionamiento a esta obra radica en una diferencia muy sutil con lo dicho al respecto por algunos influencers poseedores de mi respeto, quienes la definen como una dramatización basada en hechos reales. Aunque Sonido de Libertad basa su argumento en un par de operaciones donde Tim Ballard participó, dándole un acto final completamente original como se señaló antes, la cinta no solamente retrata tal historia de la forma más real posible, sino que también lanza datos duros sobre el tráfico sexual infantil de un modo más propio de un documental, diluyéndose así su identidad entre este formato y una ficción con tintes de drama, terror, suspenso y acción. Ante este escenario surge la siguiente pregunta: ¿Cuánto de su impacto es producto de su propia cinematografía y cuánto del mismo nace de la crudeza inherente al escabroso crimen abordado?
Los participantes de este proyecto han dejado bien claro su objetivo de concientizar sobre el tráfico sexual infantil, llevando el asunto al ojo público, lo cual también es más propio de un documental como aquellos hechos sobre los curas pedófilos. Sí, una película puede poner temas reales para reflexionar en la palestra, mas sus funciones primarias son generar emociones en el espectador y entretenerlo. Dicho de otro modo, mientras en un documental se superpone el problema real por sobre los casos particulares (salvo si aborda algo muy específico), en una película se superpone su historia con sus personajes por sobre cualquier tema profundo abordado. Al menos en mi caso, el horror de la trata infantil, la corrupción de los círculos donde operan los pedófilos y la dificultad de combatir todo esto, pesaron más que el carisma de Vampiro, la gesta heroica de Tim Ballard en la selva o las referencias bíblicas. Dado lo aquí expuesto, esta producción de Angel Studios se me hace más un documental que emplea elementos del cine de ficción para lograr su finalidad.
Tras todo lo expuesto, es imposible no recomendar Sound of Freedom, pues aprovecha virtudes, defectos, decisiones cuestionables y todo lo que tenga en su arsenal para lograr su objetivo con creces. Por más perturbador que pueda ser el tema de la explotación sexual infantil, es necesario ponerlo sobre la mesa y enfrentarlo. Por lo mismo su politización resulta lamentable, la cual comentaré en otra entrada, pues de lo contrario esta se hará aun más pesada de digerir.


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